Sigo con mi particular exploración de los vinos italianos, concretamente del Piemonte, donde me suelo desplazar por razones de trabajo.
Esta vez tuve un poco más de margen y pude dar una vuelta por Savigliano, donde pude localizar los lugares a los que pienso ir la próxima vez.
No faltó una cena en el hotel, donde probamos un Nebbiolo d’Alba (de nuevo Luigi Drocco… los del hotel deben ser familia), maridando con Tagliatelle al Funghi, como no. La verdad es que lo encontre fuerte pero equilibrado, acided media y muy persistente. posiblemente cerca de mis gustos.
Al explicar nuestra elección al día siguiente en la oficina, los lugareños nos dijeron que habíamos elegido bien, lo cual siempre es una satisfacción.
Me he traído otro Nebbiollo d’Alba para casa. Como tiene crianza creo que lo voy a guardar un año o dos, a ver que pasa.









